CIUDAD LADRILLO

En nuestra propia arquitectura estamos rodeados de formas simples, formas cúbicas y paralelepípedas. Sólo hay que asomarse a la ventana para ver esos módulos que nos rodean.
El ladrillo, otra forma paralelepípeda, es utilizado para la construcción de arquitecturas. Le doy otro contexto. Pasa de ser un material de construcción a convertirse en la propia construcción, en la arquitectura.
Nos adentramos en el concepto de una nueva ciudad, donde cada edificio es un ladrillo diferente. Pasan a ser edificios imposibles de habitar, donde hay un enfrentamiento entre masa y espacio, así como de las formas rectas del exterior con las curvas del interior. Las cavidades que atraviesan de lado a lado el interior del ladrillo son los pisos, pisos que nunca podrían serán habitados.
Lo que en realidad tendría que estar tapado aquí está al descubierto. El aire fluye entre el edificio. Es como una ciudad fantasma, imposible de habitar.
La realidad no se aleja mucho de la ficción ya que en el sector tanto de la construcción como en el inmobiliario cada vez más se piensa en la fachada o en la estética del edificio y no tanto en el interior donde va a vivir alguna persona. Sólo interesa sacar el mayor partido económico.